
Actividad 1, actividad 2, actividad 3, actividad 4, actividad 5



En el periodo entre la adolescencia y la vida adulta las personas adquieren cada vez más autonomía. Se ha comprobado científicamente que, hoy en día, los jóvenes alcanzan esta autonomía mucho antes que en el pasado. Esta capacidad de decisión en los asuntos personales tiene consecuencias en muchos aspectos de la vida, y entre ellos, el de la alimentación: los jóvenes cada vez deciden antes que quieren comer. Y no tan solo deciden qué comer, sino también dónde, cómo y cúando quieren comer. En algunos casos, esto puede provocar un caos alimentario que tiene como consecuencia algunos desequilibrios en la alimentación, puesto que con frecuencia los adolescentes son especialmente vulnerables y fáciles de influir en sus hábitos de alimentación. Además, a esto hay que añadir una amplia oferta de alimentos no saludables, acompañada de mucha publicidad, y también un excesivo culto al cuerpo, que ya se observa en niños de entre 8 y 9 años. Debido a todo ello, en esta etapa de desarrollo y crecimiento está aumentando el problema de la obesidad, con todas las consecuencias en la salud que ello comporta en la etapa adulta (diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares...); además, también están muy presentes los trastornos del comportamiento alimentario, como la anorexia o la bulimia.